martes, 16 de enero de 2018

"Poncho Negro" en la Pluma de Blanca Varela

Escribes en el teclado Blanca Varela entre los cientos de referencias que aparecen al googlear una llama nuestra atención, es el audio de uno de sus poemas titulado “Casa de cuervos”, titulo ideal para nuestra crónica, una de sus líneas no brinda el guion:
“… el color de tus ojos es el color de mi ceguera…”.

Se había superado el golpe de estado de 1962, las campañas políticas, mítines y adhesiones aun quedaban en la memoria de la sociedad peruana, apristas, odristas y acciopopulista eran tema constante en los medios de comunicación, el legislativo estaba secuestrado por la alianza APRA-UNO, el ejecutivo al mando de un impetuoso Fernando Belaunde Terry, que se veía obligado a negociar con la Cámara de Senadores y Diputados para gobernar y cumplir las promesas de su campaña política.
Los efectos de la sequía, entre otros factores obligaron a la migración de habitantes de la sierra a las ciudades buscando una oportunidad para ellos y sus hijos.


En este contexto aparece debajo del título de la Revista Oiga en pequeñas letras la fecha 21 de agosto de 1964, apreciándose en la contratapa el rostro de un hombre barbudo de mirada perdida, titulada “Poncho negro: habitante de un país horrible”, texto de Blanca Valera.

En una entrevista realizada a Blanca Varela[1]  indico que colaboro con la revista Oiga entre 1962 a 1964 en “diferentes actividades “siendo la crítica cinematográfica que firmaba con el seudónimo de “Cosme” la más estudiada en los últimos tiempos, las otras actividades podían ser editoriales o reportajes como el de poncho negro donde su opinión visceral de este personaje retrataba a un Perú en pleno cambio social con la llegada de los migrantes y la ruralización de las ciudades en este caso Lima.


Como en muchas colaboraciones con la revista Blanca no firmo el texto es probable que el director no quisiera dejar en el anonimato a Varela, redactando una nota aclaratoria donde denomina a Poncho Negro como un personaje Kafkiano, producto de un mundo absurdo y espantoso, como consideraba a las barriadas, tipificando al personaje como perseguido por la policía, pero íntimo amigo del presidente del congreso.


Poncho Negro cuyo nombre verdadero fue Ernesto Sánchez Silva considerado por diversos periodistas de la época como uno de los primigenios lideres de las invasiones de tierras privadas o estatales iniciadas en la década del sesenta del siglo pasado.
Personaje multifacético lo podían encontrar vestido de militar, sacerdote, santurrón o artista vernácular, esta diversidad atrajo la insana curiosidad de diversos periodistas limeños que buscaban graficar un rostro a las masas acéfalas de migrantes, “creando en sus escritos un personaje de una realidad en blanco y negro, sórdida; una lacra…”. Para una sociedad limeña que temía a esa masa migrante ahora con rostro: “Poncho Negro”.

Varela va mas allá de la descripción de un personaje tipificado como lacra social por los periodistas como se mencionó anteriormente, desnuda ese mundo de intereses subterráneos que digitaban las plumas de los columnistas de la prensa escrita de esa época “… Poncho negro… es un esplendido material para las insaciables páginas de nuestra prensa [que buscaba] mostrar un escenarios urbano dantesco, un laberinto infernal… las barriadas, campos de polvo y desperdicio, la enfermedad, el nauseabundo olor de la pobreza sin horizonte” para estos escribas esbirros de una clase que no pretendía incluir jamás a los migrantes Poncho negro fue estereotipo de esa masa.

Blanca trata de entender a los migrantes a través de su caudillo “Como cualquier otro desplazado social… clavo su bandera en lo alto de un cerro y seguramente con voz mas alta que los otros proclamo que esa era su casa, así nació el líder”.
Una masa sin rostro es peligrosa, una con cabeza puede ser convencida, enamorada y controlada, bajo esa premisa el caudillo fue requerido “convertido en un posible instrumento político de corto pero efectivo alcance los jefes de conocidos partidos políticos conversaron con Poncho negro para tener el apoyo de la masa”.
El discurso fue elevando la temperatura, el papel, las teclas y la cinta de la máquina de escribir suenan y plasman a gran velocidad la anatema final. El papel profanado por las emociones lapidarias de Blanca Varela: “¿Quién es Poncho Negro? Poncho Negro es el Perú” afirma categóricamente, “El Perú que no se quiere ver ni aceptar” tan actual, real y punzante para este vil presente.
Continua Blanca “… podemos decir que aquí, en esta nota sobre Poncho negro, sobre la miseria y el absurdo, estamos hablando de un Perú horrible, obra de pocos y calvario de muchos; de un Perú que debe cambiar y que solo lo conseguirá hacerlo cuando todos los peruanos comencemos a ser peruanos”.
Hace 54 años estas líneas se escribieron con la seriedad intelectual, con la pluma contundente y apocalíptica de asociar a un individuo al destino de todo un país, ¿Cuánto ha cambiado nuestra patria? Casi nada seguimos creyendo en los fabricantes de una realidad en blanco y negro…




[1] DREYFUS, Mariela y SILVA-SANTISTEBAN, Rocío (1997). Nadie sabe mis cosas. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República.







domingo, 26 de noviembre de 2017

Arequipa y el terremoto de 1958 en la revista Life



Rostros llenos de dolor, impotencia, frustración, esperanza, sorpresa se mezclaban en la población arequipeña victimas del terremoto del 15 de enero de 1958, fueron 29 segundo que marcaron la vida de miles de familias por la pérdida de seres queridos, hogares, enseres. La situación fue tan grave que tuvieron que realizar repartos de alimentos preparados en la cocina del colegio militar Francisco Bolognesi que se convirtió en uno de los principales centros de operación para la distribución de raciones de comida y víveres para los damnificados.
 


Este desastre fue tan grave y doloroso que mereció la atención de la prensa internacional la Revista Norteamericana Life en su edición en español titulaba “Un terremoto enluta ciudad blanca- el sismo mas violento en 90 años deja una larga estela de tragedias
La nota periodística decía “…pararon los tranvías eléctricos y los pasajeros se arrodillaron en las calles para orar…”, frente a un escenario resquebrajado por la fuerza del movimiento sísmico, mientras el polvo se elevaba a mas 100 metros de altura, las paredes de las casas se rajaron y la mayoría de ellas caía.

Los pueblos alrededor de Arequipa también fueron afectados, Sabandia fue arrancado desde sus cimientos como si hubiera recibido el ataque de gigantes, las miradas sorprendidas de sus habitantes eran una fuente de dolor…


Las imágenes de un pueblo dolido y destruido recorrieron el mundo gracias a la revista Life, será esta misma revista que meses después mostraría una Arequipa resilente aun con heridas abiertas, pero levantándose altiva, decidida pero esa ya es parte de otra crónica…

martes, 10 de octubre de 2017

CONGATA 1969: EXPLOSIÓN Y SANGRE

CONGATA 1969 EXPLOSIÓN Y SANGRE

La gran explosión que sacudió Arequipa como si fuera una erupción volcánica marcaria las memorias de los pobladores de Congata Tiabaya a 12 km de la ciudad de Arequipa, fue uno de los acontecimientos de sangre más difundido en aquel lejano 1969, el diario ABC de España del 30 de mayo la titulaba Veinticuatro muertos en Arequipa (Perú) al estallar mil quinientos cajas de cartuchos”; La revista OIGA de tiraje nacional escribía “Congata peor que un terremoto”.

Era la una media de la tarde muchas familias arequipeñas realizaban la usual sobremesa o estaban preparándose a reanudar su jornada de la tarde “esto último estaban haciendo los trabajadores de Dinamitas del Sur S.A.”. La mayoría de ellos eran del pueblo de Congata, cuando una explosión de 1500 cajas de dinamita turbo todos los hogares arequipeños, que temerosos se volcaron a las calles creyendo que era un terremoto, posándose su mirada hacia la panamericana que ingresaba por Tiabaya un hilo de humo negro se convertía en una sábana negra que ocultaba el cielo señal de tragedia, señal de muerte se plasmaba en el cielo arequipeño…

El escenario era dantesco “extremidades humanas esparcidas por doquier, restos calcinados”, ladrillos y fierros retorcidos en extrañas formas fueron la última morada de hijos e hijas de dolientes arequipeños que desesperados solo atinaban a buscar entre los restos algún vestigio de su ser querido.


Han pasado 48 años de este siniestro, las causas nunca se llegaron a esclarecer a pesar que fue considerado una de las catástrofes más terribles del siglo XX, los 24 muertos yacen en una fosa común en el cementerio del distrito de Uchumayo… esta historia no ha terminado.






sábado, 10 de junio de 2017

CRÓNICA FUNERARIA



Tenía que ser el mejor traje, la plancha caliente la tela inerte, las arrugas alejadas como los recuerdos tristes de mi mente.


La camisa con línea que expresaba formalidad o la división entre la vida y la muerte, un cuello sin líneas firme como el protocolo funerario.
Pantalones oscuros con dos líneas sin dudas, líneas paralelas como los vacíos consuelos que este día escucharemos, es difícil decir “lo siento ha muerto”, nunca sabré decirlo mucho menos escucharlo, así va el plato a veces lleno a veces vacío, siempre la profana gastronomía metida en toda mi vida…

Corbata para seleccionar de más de un centenar de ellas, ninguna cumple el rigor oscuro que el mundo exige, pero la camisa es oscura si…,  lo lamento hermana corbata esta vez no serás mi pechera en esta batalla.
Cierto el celular las llamadas que por etiqueta deben ser contestadas sino harás un desaire a los solidarios y solidarias, publicare en mi muro de Facebook así tendré un muro donde sus condolencias serán más evidentes y hasta likes alcanzarán, mi mente en este momento no siente sé que les agradeceré por tanta delicadeza a lo largo de nuestras vidas, gracias vanidad me haces sentir mortalmente inmortal.

Todo listo la imagen ideal para el evento, lagrimas no salen, miles de recuerdos en mi cabeza, mis ojos no tienen tiempo para lágrimas, pero, si imágenes donde me veo pequeño; siento mi mano solitaria sin su mano guía, compañera y amiga.
Ya de eso nada queda, solo las imágenes en mis ojos que evitan que las cataratas de lágrimas sienten sus fueron en mi rostro, hoy más duro y adusto para alejar a los curiosos y aceptar a los conocidos…
Estuviste conmigo así lo dijiste “una parte de mí se queda contigo” y así fue, una mano amiga un abrazo sincero no podía más… quebraron mi formalidad, las rocas quebraron las líneas se doblaron y otras se curvaron.

No te dije adiós porque no te has ido sigues aquí en cada línea que veo en el espejo, en cada letra que escribo, en las fichas de mis libros, en tus consejos de maestra, tus sueños hechos realidad en muchos de los míos.

No tengo la fuerza necesaria para escuchar tu nombre pronunciado por aquellos que dijeron conocerte me basta con los recuerdos, tus emociones plasmadas en mis memorias, ahora toca ahora debo escuchar al viento, dibujar en la arena y querer ser parte del universo…





domingo, 16 de abril de 2017

LAGRIMAS DE PICANTERA

Cuando la muerte acaricia tu alma, la vida queda marchita, el dolor también es combustible para el fogón, la cocina y la preparación.

La Josefa Picantera que reyno en Arequipa 1930-1980
El ángel de la muerte decidió tomarse un bebe de chicha y llevarse como despedida en dos años seguidos a los atizadores del fuego, a los brazos y respetos de esta humilde matrona, su corazón quedo resquebrajado, su voz lastimera fue escuchada por las estrellas, el Misti y el Chachani se pusieron de duelo ante el canto triste de esta mujer hija del batán y el picor.

Sus lágrimas puras e inofensivas caían sobre el huacatay, el ají y las cebollas que se molían en el silencioso batan que, en su tac, tac, tac pareciese acompañar este dolor de madre, esposa en una letanía monacal.

Aun no podía creer que tanta desgracia podía suceder, tenía sus diferencias, a veces discutían pero casi siempre estaba allí acompañándola, llevándole el agua para la chicha atizando el fuego, departiendo con los parroquianos, cantado con los jóvenes Dávalos ahí estaba el imponiendo el respeto con su mirada vigilante y sus palabras galantes, palabras y yaravíes que habían conquistado su corazón y su alma, ahora todo era silencio a pesar del bullicio de los “salutes” del ccala y del loncco; nada tenía sentido, la chicha no maduraba y el corazón no cicatrizaba.


Perdió a su padre esa imagen valiente del hombre laborioso, y uno de sus hijos tanta tragedia en un fatídico 1958.

Esa mañana sintió que su alma y cuerpo fueran atravesados por una lanza de esas que los romanos usaron para dañar a nuestro señor crucificado, se persigno rápidamente, mientras murmuraba-solo pensar eso era pecado-, se dijo para sí “ay tatito... perdona a esta pecadora, que el dolor la hace profana…”.

Estaba decidida a cerrar la picantería, no tenía ánimo para nada, sería su última jornada culinaria, cogió a su viejo compañero el batán, lo acaricio como guagua recién nacida, y procedió a moler su ultimo llatan, atizo los fogones que trataba como caballeros sin pendones, probo la chicha que parecía acariciar sus labios como el beso que ya no recibiría.




Cuando sus planes ya coronaban su corazón y su mente un grito que pareciera que salía de lo más profundo de una tierra doliente, como un llamado angelical salió de ese hombre osco y simple que fue escuchado por su alma  “ ¡¡Josefa prepárame un plato de comida!!, sabes tu sazon es muy valorado por mis hijitos ellos están huerfanitos perdieron a su madre y tu comida es su único consuelo… Josefa no cierres… Josefa yo soy el sr Cruz y a penas salga de mi trabajo me parare en la esquina de San Francisco y te llevare amigos muchos amigos a comer, arregla tu picantería”

Así fue como “con el luto en el cuerpo volvió a su trinchera culinaria a luchar sin claudicar para sostener a sus hijos y nietos, y todo aquel picantero y picantera que tuviera hambre del cuerpo y del alma.


La calma volvió y en esta segunda vida la Josefa reino en el mundo picantero, considerada por muchos de sus afamados comensales como “La Cátedra del Fogón y la Cuchara” denominación que fue ganada por medio siglo de chicha y deliciosos picantes (1930-1980).
Afirmaba ella “Ahora solo vivo para mis clientes y para el recuerdo… me gusta cantar yaravíes, bailar marinera y beber chicha fresca”.  La alegría con nostalgia volvió a la picantería,

La Josefa adopto a toda Arequipa, tomo la batuta del sabor ejecutado diariamente un concierto de ollas fogones, texturas colores y sabores que deleitaron a propios y extraños…


En 1963 en una actitud desprendía comparte con sus hermanas picanteras los secretos del fogón arequipeño:
Lo importante es cocinar con naturalidad.
No echar a la comida cosas extrañas de paquetes de esos que están tan de moda,
Para que todo tenga sabor especial hay que usar leña o carbón. Eso es lo que le da sabor de madera vieja a la cocina, eso es lo que hace que la cocina agarre sabor.
Los condimentos son cosa del gusto. Pero hay proporcionarlos. No sobrarse con ninguno.
Como cocinera vieja, tendría que decir que la buena comida es cosa de cuidado. Ojo con la olla. Desde que se echa la carne hasta que se sirve. A los platos hay que cuidarlos como guaguas. Uno se descuida y ahí no más se malogra todo.
Nunca en mi vida he servido comida guardada. Todo tiene que ser con recado del día y todo es cocinado del día, se perdió, se perdió, pue, que se va a hacer.
Cuando un plato necesita huevo y queso hay que echarle arto, arto(sic), son los que dan sabrosura.











viernes, 14 de abril de 2017

SEMANA SANTA EN AREQUIPA HACE CIEN AÑOS 1917

Como se percibía la semana santa por un niño de 11 años hace un siglo es la crónica que  hoy compartiremos con todos Uds.

NARRACIÓN SOBRE LA SEMANA SANTA

El sábado 31 de mayo [MARZO 1917] por la tarde, después de terminadas las clases, nos dirigió la palabra la Srta Maria Albarado diciéndonos que nos daba una semana de asueto, con fin de que asistiéramos a todos los actos religiosos de la semana santa.

El domingo de Ramos primero fui a misa y después a las tres de la tarde asistí a la reseña hubo bastante concurrencia, hizo de segnifiro (sic) el canónigo Monseñor Dionisio Barnechea.

El lunes santo, después de las cinco de la tarde Salí de mi casa con el objeto de asistir a la solemne procesión que salía del templo de Santa Marta, hubo bastante concurrencia y recorrió la procesión el trayecto de costumbre. Condujeron las imágenes de San Juna, Jesús Nazareno, el Señor de la Caridad y la Virgen Dolorosa.

Entre las numerosas personas que alumbraron, se hallaban las socias de diversas cofradías religiosas.

El martes santo yo fui a Yanahuara con el objeto de asistir a la solemne procesión, también hubo bastante concurrencia y recorrió los mismos trayectos de costumbre.

El miércoles santo, no he salido a ninguna parte.

El jueves santo Salí a las 3 de la tarde en la que se realizó la hermosa y significativa ceremonia del lavatorio en la iglesia catedral. El ilustrísimo obispo Monseñor Holguin lavo los pies a 12 pobres. El templo se hallaba lleno de personas durante esa ceremonia.

Y a las 6 y ½ de la tarde empezó a visitar los monumentos levantados en los templos, las calles se encontraban completamente llenas de personas, que iban de un templo a otro formando cordones inacabables. Todos los monumentos han estado magníficamente arreglados sobresaliendo, sin embargo, los de San Francisco, La Merced y La Compañía.

El viernes santo asistí a las 5 y ½ de la tarde a la procesión del Santo Sepulcro, alumbraron muchísimas señoras, señoritas, caballeros y niños, alumbraron también los alumnos de algunos establecimientos de instrucción. Condujeron la Santa Cruz, la imagen de San Juan, el Santo Sepulcro en manos de los miembros de la hermandad, y la imagen de la Virgen de los Dolores, hubo bastante concurrencia y recorrió el trayecto de costumbre.

El sábado santo a las 9 de la mañana fui a la misa de gloria a San Francisco no se veía ningún espacio disponible.

sábado, 28 de enero de 2017

LLUVIA Y TRAGEDIA EN AREQUIPA 1925

LLUVIA Y TRAGEDIA EN  AREQUIPA 1925


“No hay duda de que somos un pueblo imprevisor. La voluntad no se manifiesta entre nosotros, si no a golpes de imprevisión  y a costa de tragedias. Solo cuando  hay algo que lamentar entonces se pone manos a la obra y se proyecta toda clase de defensas como si fuésemos niños que requieren de castigo material para enmendar errores”[1].

Así iniciaba la columna de un periodista que veía con preocupación que la temporada lluviosa se aproxima en octubre de 1925, bastante critica por el accionar errado de las autoridades frente a las lluvias del verano pasado  “ya va ser un año que sufrimos las consecuencias de esa imprevisión por efecto de las fuertes lluvias… nada se ha hecho para alejar el peligro[2]”.

Ese fatídico verano de 1925 marcaría las memorias de las familias arequipeñas que sintieron el dolor de perder a sus seres queridos por los avatares de las terribles lluvias.

El titular del diario el pueblo del 12 de febrero, era más que evidente la desgracia y el ángel de la muerte estaba en Arequipa, “LA HORRIBLE TRAGEDIA DE SABANDIA. Parte del puente se derrumba, cinco víctimas conocidas…[3]

Sabandia era considerado uno de los balnearios de la ciudad de Arequipa donde habían construido sus chalets  algunas familias acaudaladas que frecuentaban este hermoso rincón de la campiña cada verano. “Al ser entrevistados los señores Rey de Castro, Castañeda y Ricketts que se hallaban de temporada  en Sabandia con sus familias” indicaron  “… momentos antes de las seis de la tarde varias familias se trasladaron al puente, con el  propósito de contemplar el espectáculo que ofrecía el rio con la enorme avenida que origino la enorme lluvia torrencial de ayer”.

El atrevimiento humano de contemplar la furia de la naturaleza hace que nuestra prudencia se diluya entre aguas de dolor y desconsuelo, “Encontrábanse  allí las señoras Zoila Romaña de Stanfford con varios de sus sobrinos, el señor Manuel Enrique Romaña, las señoritas Olivares con sus hermanos menores ,que hacían como cien personas… el señor José Ricketts advirtió a la señora de Stanfford, que era peligroso continuase sobre el puente, en vista de la creciente de aguas que amenazaba con derribarlo  a lo que respondió la señora que no había cuidado alguno por cuanto, en otras veces, había visto avenidas de mayor magnitud



Las tragedias suceden en tan solo unos segundos “… los cimientos de esa parte del puente crujieron con  estrepito, desmoronándose, en medio de los gritos y la confusión… el machón de esa parte del puente se derrumbaba por completo arrastrando a la señora de Stanfford a los cuatro hijos de señor Gamio, al seño Manuel Enrique Romaña, a doña Antonia Cárdenas, Domitila Muñoz, Teresa Carpio, Salomon Carpio, Manuel Rondon, el menor Víctor Salas, Manuel Copara y cerca de veinte personas  todas las que fueron arrastradas por las aguas.”

Decisiones difíciles frente al peligro “…la niñita Consuelo Gamio que fue llevada por la corriente hasta una pequeña isla, logro incorporarse en esta, donde presa de la desesperación  y debido a la obscuridad  levantaba los brazos sin acertar a comprender lo que ocurría. Desde ambas orillas la gente gritaba a la niña Gamio que permaneciera en la isla porque luego decrecería el rio; pero ella, con el ansia angustiosa, de salir a la orilla, dejo la isla intentando ponerse a salvo, con tan mal suerte, que el ímpetu del agua la arrollo nuevamente desapareciendo entre la corriente”.

Los héroes no existen pero la solidaridad si “…Félix Gallegos vecino de Sabandia monto en un caballo moro y procedió a internarse en el rio… consiguió llegar hasta el sitio donde se encontraba el señor Enrique de Romaña, logrando ponerle completamente a salvo. Después continuo hasta la primera isla en donde se hallaban Antonia Cárdenas, Domitila Muñoz y Teresa Carpio, con los vestidos destrozados, las que fueron salvadas por Gallegos, trasladándolas a la orilla

Se organizaron varios grupos de jinetes para salir en búsqueda de las victimas logrando salvar a mas sobrevivientes que luchaban por sus vidas en el caudaloso rio “…fueron sacados de las aguas y puestos a salvo don Salomón Carpio, las menores Donata Carpio e Isabel Cárdenas, don Manuel Copara, que ha sufrido la fractura de un brazo…”.

Al día siguiente de esta desgracia se hallaron los cadáveres de la señora de Stanfford, del niño Víctor Salas a la altura de Socabaya. Los cuerpos de los niñitos Pedro y Consuelo Gamio (la pequeña de la isla) no encontrándose los cuerpos de varios vecinos de Sabandia cuya identificación  no fue clara.


Estas torrenciales lluvias afectaron a toda la ciudad “…las cosechas de maíz y de trigo se han perdido, los hogares invadidos por las aguas con la consiguiente pérdida de mobiliarios, los terrenos que se han malogrado por efecto de la arena y las piedras, los edificios malogrados, los caminos interrumpidos, la paralización eléctrica que significa perdidas en las industrias… si a esto se agrega el encarecimientos de los artículos de primera necesidad  por efecto de los daños causados a la agricultura y a la ganadería[4]


 Hace 92 años la naturaleza  nos golpeó enlutando a diferentes familias arequipeñas, ¿Qué hemos aprendido en estas décadas?, en tiempo de tempestad solo la solidaridad es el arma frente a todos los retos naturales y artificiales que enfrentaremos.



[1] El pueblo 25 octubre 1925:2
[2] Op.cit. 1925
[3] El pueblo 12 de febrero 1925:1
[4] El pueblo 31 de enero de 1925